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¿Surrealismo y presente?

 

«¿El surrealismo?», Fiorenza, Consciencia Flor (2025)

(Breve y directo)

 

El Surrealismo llega a su fin incluso cuando aún estaba vigente: “cualquiera que suponga estar en ese camino que desista”. El surrealismo llega a su límite, exponiendo un horizonte claro y finito, pero también sugiere y extiende, por su impacto y trascendencia, una invitación ante esa terminación, a quienes podríamos estar en calidad de continuar. ¿Habrá restos que puedan ser salvados como semillas para volver a considerarlo como un manifiesto del reino de lo instantáneo dentro de un presente contemporáneo?

 

Y la respuesta es sí. Partiendo de la simple y compleja razón y labor que es la de abrir espacio para narrativas que fundamentalmente tienen la capacidad de “dar aire”, que devuelven aliento y que alivianan las realidades complejas y distorsionadas en las que vivimos. No para comprenderlas más y mejor y sí para sugerir posibilidades y perspectivas alternas para un “estar” más amable. Posibilitar existencias, abstraer y transformar las imágenes que nos incomodan, recibirlas para observarlas y saber qué es lo que estamos observando. El acto de devolver el ánimo.

 

La respuesta está en la acción y no en el idealismo o la ilusión. Entonces, ¿cuál sería la acción del surrealismo en el presente?

 

Inspirar hacia la posibilidad de otras formas, otra raíces. Otras formas de pensar, semánticas que dicten esperanza, cambio de perspectiva, apertura, la posibilidad de ver más allá de la superficie. Como pueden ser los cuerpos en el cuerpo. Accionar. Accionar desde las capacidades que nacen del pensamiento, la imaginación y la sensibibilidad, para crear sistemas integrales que permitan atravesar la existencia de manera más amable y participativa.

 

Experiencia surrealista

 

Una actitud espiritual.

 

Retomé mi interés por el surrealismo a partir de lecturas de mi obra y de «La historia del Surrealismo» escrita por Maurice Nadeau.

 

En cuanto retorné a la lectura, el libro se partió a la mitad justo donde se mencionaba la realización de que el surrealismo no podía limitarse al plano de las ideas. Cuando los surrealistas salieron de su torre de marfil, cuando Bretón reconoció que ninguna obra del espíritu podía ser válida si no contribuía a cambiar las condiciones de existencia de todo un mundo. Cuando se redujo al movimiento surrealista como una experiencia útil y necesaria, casi como un aliento frente a la guerra.

 

Entonces. ¿Generar encuentros tan sinceros que poco a poco se respire diferente? ¿Cambiar el ritmo de respiración, aperturar la mente y el pecho? ¿Crear horizontes? Podrían ser algunas de las preguntas en un surrealismo presente.

 

 

 

Fiorenza