ABSTRACTA
Sobre el pensamiento abstracto
“Es múltiple la imagen siempre, aunque sea una sola (…)” – María Zambrano
Al ingresar al territorio creativo me enfrento a una “conciencia de información” que, en su ser materia, continúa haciéndose en la acción que multiplica. El acceso a esa “información” sucede por decisión paciente de habitar la gran conciencia.
En un espacio de saberes intrínsecos, que se ven a sí mismos lejanos, la Luz de una conciencia inquieta despierta el interés en algo concreto. Al entregarse en observación —porque quiere saber de dónde viene eso concreto— viaja. Se sorprende por los pasos que ha dado y también se da cuenta que, en el afán y entre otras cosas, ha podido hacer latir un poco más al corazón. Se da cuenta que lo que buscaba tenía que ver con una esencia que hablaba a travé de lo concreto, muchas cosas, cualquier cosa. La forma que pueda adquirir, aunque importante, lo es más por aquello que lo sostiene.
El interés en lo concreto induce a la observadora a entrar en un espacio en el siempre habita algo: un todo de vida que se disfraza de espacio vacío, que se viste de oscuridad que se esconde detrás del silencio que se carga de aires inciertos e intimidantes. Un disfraz de vacío que le permite a la observadora, a su vez en estado vacío y receptivo, entablar una conversación o moverse en danza. En ese reconocimiento nace. Nace el pensamiento abstracto que no es más que la evidencia de pulsos en estado de espera. La espera serena, amable y pura de la expresión, liberada, que se sucede en materia, gracias a la conciencia que, en su inquietud, se permitió recibir.
Al ingresar al territorio creativo me enfrento a niveles de libertad y comunidad. Para la expansión se precisa de la presencia que se involucra y todo es oro.
De ese espacio salgo con un entendimiento, una sensación, un trazo, que en la cotidianidad y en el placer de los encuentros fortuitos me permite hablar, conectar con alguien que también busca. El pensamiento abstracto se halla en el espacio y tiempo, se va completando en poemas, imágenes, abrazos, canciones, besos, inflexiones, miradas, y en cada ahí existe un poquito de infinito.
Fiorenza.